"La complacencia que determina los juicios del gusto es ajena a todo interés. Llamamos interés a la complacencia que lleva aparejada para nosotros la representación de la existencia de un objeto"
Kant y sus discípulos, grabado de Emil Doerstling, 1800
La conciencia de la valoración estética, es un producto del desenvolvimiento histórico, que se da gracias al afinamiento progresivo de los sentidos, el intelecto y la superación de las necesidades. El sonido, el ritmo, la proporción, la armonía, los colores, surgen como valoración estética, sólo si hay una conciencia que los reconoce como tales. El gusto nos lleva a lo inmediato, la comprensión a la totalidad.

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